Como ve convertí en
esposa Swinger
Por Nadia.
Hola
amigos. Gracias por visitar mi patio de juegos. Yo los iré conociendo si me
escriben comentarios o me mandan correos ;-). Ustedes también me irán
conociendo en mis relatos donde pienso platicarles mis fantasías más intimas y
contarles las que ya se han hecho realidad. Hoy les platicaré acerca de cómo consentí
convertirme en esposa swinger.
Pues
bien, después de mucho haberlo platicado y mucho haberlo fantaseado, mi esposo
(Leo) y yo concluimos que ambos nos habíamos quedado con las ganas de haber
tenido relaciones sexuales con otras personas. Ambos nos estrenamos el uno al
otro, y desde entonces nos hemos acoplado al 100%. Solo que, al ir explorando
la sexualidad, cada vez con menos tabúes en mente, nos planteamos la
posibilidad de que se nos presentara la oportunidad de hacerlo con alguien más.
¿Arruinaríamos la relación por un instante de calentura? Yo lo tenía claro, no
me lamentaría por dejar pasar la oportunidad, así fuese un tipazo estilo Tony
Stark. Pero mi esposo invariablemente comentaba que, por supuesto, no haría
nada que lastimara nuestra relación, pero que honestamente si la tipa era
ultramegaguapa (léase buenota), quizá no podría dejar pasar la oportunidad, o
viviría el resto de su vida lamentando haber podido disfrutar un instante de
placer y atesorar un recuerdo imborrable.
Originalmente
la idea me resultaba hasta ofensiva…Pero bueno, Leo no deja de ser un hombre, y
los hombres, no importa lo atractiva que sea su pareja, siempre tienen ojos
para alguien más. Y después de muchas charlas a mitad de noches de copas, con
la mente abierta y el instinto atenuado, comprendí su punto. Y bueno decidí
ponerlo a prueba también. Le dije que si fuera una tipa en verdad espectacular,
le daría la oportunidad de tener sexo con ella. Pero la condición sería que
fuese parejo para ambos. Es decir, que yo también pudiese tener sexo
extramarital. En realidad no es que a mi me interesara andar de flor en flor,
pero vamos, hay que ser parejos ¿No? Después de debatir las condiciones llegamos a un acuerdo matrimonial: Sí
él tenía la oportunidad con una chica de tales características, podría proceder
sin ningún remordimiento, siempre y cuando yo gozase de la misma libertad con
un tipo de las características que a mí me gustan. Cerramos el trato con una
cogida fantasiosa en la que él no era él y yo no era yo.
A mí la
verdad la idea no me atraía. Me casé y sigo muy enamorada de mi esposo. Siempre
me sentí feliz de que él fuera el primero y único hombre en mi vida. El me
satisface enteramente. De hecho, la condición que le puse de permitirle follar
con otra chica si él me dejaba hacerlo con otro tipo fue pensando que sería un
impedimento en sus pretensiones. No creí que él consintiera compartir a su
princesita con nadie más.
Pasamos dos
años, sin buscar lo que nos permitimos y sin que la oportunidad se presentara. Sin
embargo, ahora recurrentemente fantaseábamos al respecto. Así fue como empecé a
considerar el sentir otro cuerpo, otras manos…otro pene. De pronto la idea pasó
de ser algo lejano, a ser algo posible. Y de eso, a ser algo deseado. Me
descubrí excitándome ante la idea de agarrar otro pene, de coger con un
desconocido. En una noche loca, en que terminamos cogiendo en la calle, le
confesé a mi esposo que deseaba eso…(Continuará).
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