Saludos amigos. Me sorprende gratamente el número de
visitantes que ha tenido mi blog. Y bueno, ustedes disculparán que los tenga
tan desatendidos, pero los proyectos personales me han quitado tiempo para
seguir compartiendo mis experiencias y las fotos de mi cuerpecito.
Como les contaba la última vez, la idea de sentir como
cogería otro hombre rondaba en mi mente con mucho morbo y curiosidad, y hacerlo
frente a mi esposo…ufff. Me excitaba fuertemente la idea de que él me viera recibiendo
y dando placer.
Continuamos por un tiempo sin dar el paso, hablando al
respecto y fantaseando mucho con eso. Y un buen día Leo me propuso que fuéramos
a un club swinger. Él había investigado un poco al respecto y descubierto que
había uno realmente cerca de nuestro barrio. Con mucho nerviosismo y excitación
llamamos y reservamos una mesa en el lugar. Ambos aclaramos que iríamos a ver y
explorar el ambiente, que si las cosas no se daban, pues no haríamos nada y
sobretodo, que ninguno estaría obligado a nada. Yo en realidad me encontraba
muy nerviosa, pues una cosa es fantasear al respecto y otra muy distinta
llevarlo a cabo. ¿Y si me ganaban los celos al ver a Leo tocando a otra? ¿Y si
el que se ponía celoso al verme con otro era él? ¿Y si a le mera hora no me atrevía a hacerlo
con un desconocido? Todo eso me daba vueltas por la cabeza, pero ya nos
habíamos decidido y llevaríamos el experimento hasta la última etapa, ya luego
veríamos como nos sentíamos al respecto.
El día del evento me depilé cuidadosamente mi puchita, elegí
ropas muy coquetas aunque un tanto discretas. Por abajo me coloque un juego muy
sexy de diminuta lencería. Llegamos muy temprano, así que pasamos un buen rato
esperando a que la fiesta comenzara. Al principio éramos solo una pareja mayor
y nosotros en el antro. Pensamos que nunca mejoraría el ambiente. Sin embargo
hacia la una de la mañana muchas más parejas habían llegado ya al lugar.
Mientras tanto estuvimos bebiendo, bailando y preguntándonos como sería la
interacción con otras parejas.
Al lugar al que fuimos la cosa comenzaba con un show de
strippers mixto, para ellos y para ellas. Primero pasó un chico, delgado y
atlético, realizó su performance hasta desnudarse completamente. Siguió una
chica bastante tetona y finalmente le toco turno a un moreno bastante fornido,
bastante vergudo (que en ese momento, yo no sabía que se convertiría en el
segundo hombre en cogerme).
Después del show desnudista los chicos y la chica pasaron de
mesa en mesa, para que las parejas nos agasajásemos con ellos. Cuando pasó el
primer chico, el atlético, ataviado únicamente con su tanga, yo aproveché para
sacar su pene semierecto de ahí y lo masturbé lentamente, mientras observaba
directamente a los ojos a mi esposo, que se daba vuelo sobando y besando las
tetas de la chica. Mientras yo le sobaba el pene, el chico me masajeó las tetas
mientras su pene iba tomando mayores dimensiones. Luego me dio un beso y
continuó su paseo por las otras mesas. Luego pasó el moreno fornido. A él solo
le sobe la polla por encima de la tanga, mientras que él me sacó una teta y
mamo delicadamente mi pezón, a la par que me sobaba la puchita , mientras mi
esposo miraba excitado el espectáculo que yo le daba.
El espectáculo continuó con un show de sexo en vivo. El
chico atlético y la chava tetona formaban una pareja y el moreno musculoso
podía elegir a alguna de las asistentes. Él no lo dudo ningún momento y se
dirigió a mí, me preguntó si quería pasar al escenario con él. Al notar cierto
titubeo de mi parte me dijo que podíamos solo fingirlo. Aún indecisa voltee a
ver a Leo, él solo me dijo que la decisión era mía. Así que me decidí y tomada
de la mano con el stripper subí al escenario. Ahí, él me sentó en una silla, me
despojó de la blusa y liberó mis tetas para el deleite de todos los asistentes,
me las masajeó y chupo. Luego comenzó a despojarme de le resto de mis ropas,
pero se enredó un poco, así que me levanté y fui yo misma la que se desnudó por
completo a la vista de todos, pero sobre todo, de mi marido que incrédulo veía
como su princesita se comportaba como una stripper más del elenco.
Ya desnuda, el musculoso stripper me inclinó sobre la silla
y realizó un primer intento por meterme su inmensa verga en mi estrechita
puchita. Solo logró meterme parte del glande. En verdad estaba vergudo ese
individuo. Como sus envestidas no lograban vencer la resistencia de mi puchita,
me colocó boca arriba abrió mis piernas y comenzó a embestirme en posición de
misionero. Dudo que haya logrado alojar dentro de mí en su totalidad ese monstruo
que tenía por herramienta. Solo sé que me sentía más llena de verga que nunca
antes en mi vida. Cuando me tenía empalada de esa manera me preguntó al oído si
tendría algún inconveniente en interactuar con la chica, yo le dije que no,
pues la escena me resultaba muy erótica e imaginé que mi esposo disfrutaría
enormemente el espectáculo. Así pues nos aproximamos al sitio en donde el otro
par de strippers cogía para el público. La chica cabalgaba la verga de espaldas
a mí, así que la abrasé desde atrás y comencé a masajearle las enormes tetas.
Es una sensación extraña sentir en las manos las tetas de otra chica, tan
suaves, tan tibias…. Mientras tanto, mi stripper me penetraba desde atrás. Mientras
lo hacía buscaba con la mirada a mi esposo. Por la distancia y la oscuridad no
alcanzaba a ver la expresión de su rostro. Estuvimos cogiendo así por un rato
hasta que el anunciador decretó el fin del espectáculo. Me quedé caliente y con
ganas de terminar.
Terminado el show las parejas se dirigieron a un par de cuartos
oscuros ubicados al fondo del local. Ahí mi esposo culminó la obra iniciada por
el stripper, nos dimos una buena cogida escuchando los gemidos de las otras
parejas que en la oscuridad se
disfrutaban al igual que nosotros, mientras que las escenas mías en el
escenario, recibiendo la enorme verga de un extraño a la vista de tantas
personas aún estaban muy frescas en nuestra memoria.
Gran experiencia e increíble la forma en la que te desenvolveste y como diste la pauta para todo.
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