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sábado, 21 de noviembre de 2015

Pues si...lo reconosco, he dejado un poco descuidado mi patio de juegos. Pero hoy voy a reivindicarme, y les dejo un buen set de fotos para que se hagan ricas chaquetitas a mi salud. Disfruten y comenten...aaaah y les invito a seguirme en twitter en la cuenta @leonadia_sw



















lunes, 13 de julio de 2015

Mi primer pene ajeno



Saludos amigos. Me sorprende gratamente el número de visitantes que ha tenido mi blog. Y bueno, ustedes disculparán que los tenga tan desatendidos, pero los proyectos personales me han quitado tiempo para seguir compartiendo mis experiencias y las fotos de mi cuerpecito.

Como les contaba la última vez, la idea de sentir como cogería otro hombre rondaba en mi mente con mucho morbo y curiosidad, y hacerlo frente a mi esposo…ufff. Me excitaba fuertemente la idea de que él me viera recibiendo y dando placer. 

Continuamos por un tiempo sin dar el paso, hablando al respecto y fantaseando mucho con eso. Y un buen día Leo me propuso que fuéramos a un club swinger. Él había investigado un poco al respecto y descubierto que había uno realmente cerca de nuestro barrio. Con mucho nerviosismo y excitación llamamos y reservamos una mesa en el lugar. Ambos aclaramos que iríamos a ver y explorar el ambiente, que si las cosas no se daban, pues no haríamos nada y sobretodo, que ninguno estaría obligado a nada. Yo en realidad me encontraba muy nerviosa, pues una cosa es fantasear al respecto y otra muy distinta llevarlo a cabo. ¿Y si me ganaban los celos al ver a Leo tocando a otra? ¿Y si el que se ponía celoso al verme con otro era él?  ¿Y si a le mera hora no me atrevía a hacerlo con un desconocido? Todo eso me daba vueltas por la cabeza, pero ya nos habíamos decidido y llevaríamos el experimento hasta la última etapa, ya luego veríamos como nos sentíamos al respecto.

El día del evento me depilé cuidadosamente mi puchita, elegí ropas muy coquetas aunque un tanto discretas. Por abajo me coloque un juego muy sexy de diminuta lencería. Llegamos muy temprano, así que pasamos un buen rato esperando a que la fiesta comenzara. Al principio éramos solo una pareja mayor y nosotros en el antro. Pensamos que nunca mejoraría el ambiente. Sin embargo hacia la una de la mañana muchas más parejas habían llegado ya al lugar. Mientras tanto estuvimos bebiendo, bailando y preguntándonos como sería la interacción con otras parejas.

Al lugar al que fuimos la cosa comenzaba con un show de strippers mixto, para ellos y para ellas. Primero pasó un chico, delgado y atlético, realizó su performance hasta desnudarse completamente. Siguió una chica bastante tetona y finalmente le toco turno a un moreno bastante fornido, bastante vergudo (que en ese momento, yo no sabía que se convertiría en el segundo hombre en cogerme).

Después del show desnudista los chicos y la chica pasaron de mesa en mesa, para que las parejas nos agasajásemos con ellos. Cuando pasó el primer chico, el atlético, ataviado únicamente con su tanga, yo aproveché para sacar su pene semierecto de ahí y lo masturbé lentamente, mientras observaba directamente a los ojos a mi esposo, que se daba vuelo sobando y besando las tetas de la chica. Mientras yo le sobaba el pene, el chico me masajeó las tetas mientras su pene iba tomando mayores dimensiones. Luego me dio un beso y continuó su paseo por las otras mesas. Luego pasó el moreno fornido. A él solo le sobe la polla por encima de la tanga, mientras que él me sacó una teta y mamo delicadamente mi pezón, a la par que me sobaba la puchita , mientras mi esposo miraba excitado el espectáculo que yo le daba.

El espectáculo continuó con un show de sexo en vivo. El chico atlético y la chava tetona formaban una pareja y el moreno musculoso podía elegir a alguna de las asistentes. Él no lo dudo ningún momento y se dirigió a mí, me preguntó si quería pasar al escenario con él. Al notar cierto titubeo de mi parte me dijo que podíamos solo fingirlo. Aún indecisa voltee a ver a Leo, él solo me dijo que la decisión era mía. Así que me decidí y tomada de la mano con el stripper subí al escenario. Ahí, él me sentó en una silla, me despojó de la blusa y liberó mis tetas para el deleite de todos los asistentes, me las masajeó y chupo. Luego comenzó a despojarme de le resto de mis ropas, pero se enredó un poco, así que me levanté y fui yo misma la que se desnudó por completo a la vista de todos, pero sobre todo, de mi marido que incrédulo veía como su princesita se comportaba como una stripper más del elenco. 

Ya desnuda, el musculoso stripper me inclinó sobre la silla y realizó un primer intento por meterme su inmensa verga en mi estrechita puchita. Solo logró meterme parte del glande. En verdad estaba vergudo ese individuo. Como sus envestidas no lograban vencer la resistencia de mi puchita, me colocó boca arriba abrió mis piernas y comenzó a embestirme en posición de misionero. Dudo que haya logrado alojar dentro de mí en su totalidad ese monstruo que tenía por herramienta. Solo sé que me sentía más llena de verga que nunca antes en mi vida. Cuando me tenía empalada de esa manera me preguntó al oído si tendría algún inconveniente en interactuar con la chica, yo le dije que no, pues la escena me resultaba muy erótica e imaginé que mi esposo disfrutaría enormemente el espectáculo. Así pues nos aproximamos al sitio en donde el otro par de strippers cogía para el público. La chica cabalgaba la verga de espaldas a mí, así que la abrasé desde atrás y comencé a masajearle las enormes tetas. Es una sensación extraña sentir en las manos las tetas de otra chica, tan suaves, tan tibias…. Mientras tanto, mi stripper me penetraba desde atrás. Mientras lo hacía buscaba con la mirada a mi esposo. Por la distancia y la oscuridad no alcanzaba a ver la expresión de su rostro. Estuvimos cogiendo así por un rato hasta que el anunciador decretó el fin del espectáculo. Me quedé caliente y con ganas de terminar.

Terminado el show las parejas se dirigieron a un par de cuartos oscuros ubicados al fondo del local. Ahí mi esposo culminó la obra iniciada por el stripper, nos dimos una buena cogida escuchando los gemidos de las otras parejas  que en la oscuridad se disfrutaban al igual que nosotros, mientras que las escenas mías en el escenario, recibiendo la enorme verga de un extraño a la vista de tantas personas aún estaban muy frescas en nuestra memoria.

domingo, 5 de julio de 2015

Segundo set de fotos

¿Que opinan?

Una visión más amplia

Volteando a verlos
Ups. algo se asoma

Ohhh

De frente

Saludos


miércoles, 13 de mayo de 2015

Como ve convertí en esposa Swinger



Como ve convertí en esposa Swinger

Por Nadia.

Hola amigos. Gracias por visitar mi patio de juegos. Yo los iré conociendo si me escriben comentarios o me mandan correos ;-). Ustedes también me irán conociendo en mis relatos donde pienso platicarles mis fantasías más intimas y contarles las que ya se han hecho realidad. Hoy les platicaré acerca de cómo consentí convertirme en esposa swinger.

Pues bien, después de mucho haberlo platicado y mucho haberlo fantaseado, mi esposo (Leo) y yo concluimos que ambos nos habíamos quedado con las ganas de haber tenido relaciones sexuales con otras personas. Ambos nos estrenamos el uno al otro, y desde entonces nos hemos acoplado al 100%. Solo que, al ir explorando la sexualidad, cada vez con menos tabúes en mente, nos planteamos la posibilidad de que se nos presentara la oportunidad de hacerlo con alguien más. ¿Arruinaríamos la relación por un instante de calentura? Yo lo tenía claro, no me lamentaría por dejar pasar la oportunidad, así fuese un tipazo estilo Tony Stark. Pero mi esposo invariablemente comentaba que, por supuesto, no haría nada que lastimara nuestra relación, pero que honestamente si la tipa era ultramegaguapa (léase buenota), quizá no podría dejar pasar la oportunidad, o viviría el resto de su vida lamentando haber podido disfrutar un instante de placer y atesorar un recuerdo imborrable. 

Originalmente la idea me resultaba hasta ofensiva…Pero bueno, Leo no deja de ser un hombre, y los hombres, no importa lo atractiva que sea su pareja, siempre tienen ojos para alguien más. Y después de muchas charlas a mitad de noches de copas, con la mente abierta y el instinto atenuado, comprendí su punto. Y bueno decidí ponerlo a prueba también. Le dije que si fuera una tipa en verdad espectacular, le daría la oportunidad de tener sexo con ella. Pero la condición sería que fuese parejo para ambos. Es decir, que yo también pudiese tener sexo extramarital. En realidad no es que a mi me interesara andar de flor en flor, pero vamos, hay que ser parejos ¿No? Después de debatir las condiciones llegamos a un acuerdo matrimonial: Sí él tenía la oportunidad con una chica de tales características, podría proceder sin ningún remordimiento, siempre y cuando yo gozase de la misma libertad con un tipo de las características que a mí me gustan. Cerramos el trato con una cogida fantasiosa en la que él no era él y yo no era yo.

A mí la verdad la idea no me atraía. Me casé y sigo muy enamorada de mi esposo. Siempre me sentí feliz de que él fuera el primero y único hombre en mi vida. El me satisface enteramente. De hecho, la condición que le puse de permitirle follar con otra chica si él me dejaba hacerlo con otro tipo fue pensando que sería un impedimento en sus pretensiones. No creí que él consintiera compartir a su princesita con nadie más.
Pasamos dos años, sin buscar lo que nos permitimos y sin que la oportunidad se presentara. Sin embargo, ahora recurrentemente fantaseábamos al respecto. Así fue como empecé a considerar el sentir otro cuerpo, otras manos…otro pene. De pronto la idea pasó de ser algo lejano, a ser algo posible. Y de eso, a ser algo deseado. Me descubrí excitándome ante la idea de agarrar otro pene, de coger con un desconocido. En una noche loca, en que terminamos cogiendo en la calle, le confesé a mi esposo que deseaba eso…(Continuará).